Domingo, 12 Enero 2020 00:00

El elogio a la locura.

Por: José Alberto Guerrero Baena.

2020 El año del cumplimiento en seguridad para México.

«O nos cumplen, o que se vayan a la Hacienda de Palenque»

“Si no tenemos policías, jueces, abogados, fiscales,

 honestos, valerosos y eficientes; si se rinden al crimen y a la corrupción,

están condenando al país a la ignominia más desesperante y atroz.” 

Javier Sicilia.

Año 2020, es el año donde el crédito de esta llamada «Cuarta Transformación» (PNR-PRM-PRI-Morena) debe consolidar sus proyectos e iniciativas o, en su defecto, mostrarnos que es más de lo mismo.

El crédito o luna de miel que tuvo todo el año 2019 el gobierno de López Obrador, se vió opacado o, en su defecto, contaminado por un año convulso en uno de los rubros más importantes que dan la estabilidad a México: La Inseguridad.

Sí, el negrito en el arroz, el Talón de Aquiles o como guste usted llamarle. Al parecer es uno de los rubros que menos consolidación tiene dentro de este gobierno. Es por ello, que el Presidente ha pedido un año más para «consolidar» su estrategia, pero la pregunta que cada día le surge a muchos mexicanos es:

¿Realmente hay una estrategia?

Si hay alguna, al parecer muchos no hemos comprendido la forma tan suigéneris de operarla, porque, de entrada, destruir instituciones que estaban en un proceso permanente de crecimiento y con las modificaciones constitucionales en materia de justicia penal que estaban en vías de desarrollo, sin duda, nos deja más dudas que claridades.

Desde luego, este gobierno tiene demasiadas tareas que cumplir, «proyectos» que consolidar y realmente no vemos un camino lineal para tal efecto.

Pero la chamba no sólo es del gobierno federal, también dentro de este nuevo esquema de seguridad, es preciso señalar que los estados y municipios tienen que asumir los compromisos que implica el poder brindar un clima de certidumbre y seguridad a sus ciudadanos, de lo cual, por cierto, muchos de ellos estan eludiendo y acudiendo a gestionar la presencia de la Guardia Nacional.

En México hubo cerca de 40, 000 personas asesinadas en 2019, un record histórico que contradice la perorata del Presidente «Abrazos, no Balazos», lo cuál se convirtió en un «Abrazos no, balazos». La violencia escaló a niveles máximos donde el ejército se vió rebasado ante situaciones de control de la población y otros sucesos que nos da temor y coraje que se vuelvan a repetir en 2020.

Pero al parecer, al Presidente y sus funcionarios más cercanos en materia de seguridad, es lo que menos les preocupa, en cambio les ocupa el seguir sosteniendo un discurso falaz que, con la cifra anteriormente mencionada, desnuda la inoperancia de los esquemas de seguridad del Estado mexicano.

Seguramente habrá quien se pregunte ¿Por qué juzgar tan duramente a este nuevo gobierno?

Y la respuesta es sencilla: este gobierno, desde campaña, presumió de tener métodos mágicos para terminar la inseguridad ( recordando una entrevista con Ciro Gomez Leyva y programas diversos donde señalaba que si el Presidente era honesto, los demás ciudadanos lo serían, vaya falacia).

Por ello los pendientes de este Gobierno Federal y sus contrapartes estatales y municipales, siguen siendo una simple ilusión.

Pero...

¿Cuáles son esos pendientes? 

  1. Guardia Nacional

Definir exactamente qué es la Guardia Nacional. Es un cuerpo militar o civil. Y lo que menos tiene es una estrategia y operatividad de Policía y tampoco puede actuar de manera letal como un ejército o marina.

Este cuerpo de seguridad híbrido presupuestalmente sigue subsistiendo de lo que aportan Secretaría de Seguridad Pública, Secretaría de la Defensa Nacional y Secretaría de Marina. No hay plazas autorizadas en el Presupuesto de Egresos 2020 de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para reclutamiento, lo que nos deja la interrogante de cuáles son las «plazas y grados» ofertados para los civiles que genuinamente quieren ingresar de buena fe a este cuerpo amorfo. Las plazas que siguen autorizadas en el Presupuesto mencionado siguen siendo las otorgadas para la Policía Federal, por lo que podemos afirmar que este cuerpo de seguridad es una más de las ocurrencias o caprichos del mandatario en turno.

Y si de operatividad hablamos, estamos para llorar. La violencia a todo lo que da.

  1. Desarrollo Policial

Aquí viene la responsabilidad de los estados y municipios.

Muy pocos casos de éxito en policías estatales y municipales arrojan que muchas de las corporaciones están fuera de la ley en materia de desarrollo policial. Esto deriva en una confianza nula en los cuerpos de seguridad por parte de la ciudadanía, una disminución presupuestal de las aportaciones federales en la materia (debido al nulo cumplimiento de las metas pactadas y la poca transparencia en el manejo de los recursos), y ello deriva en policías estatales y municipales con una debilidad que día con día justifica y fundamenta el discurso presidencial de la corrupción.

  1. El compromiso financiero de los estados y municipios.

¿Y los estados y municipios?

Dormidos en sus laureles, esperando que la federación llegue a salvarlos con la entrada de la Guardia Nacional, olvidando por completo sus obligaciones constitucionales.

Si algo han olvidado los estados y municipios, es autogenerar recursos para sus corporaciones. El Consejo Nacional de Seguridad aprobó en 2019 la utilización de la mitad de los recursos del FORTAMUN, posteriormente se retractaron y bajaron de nueva cuenta al 20%, cuestión que ha seguido congelada en el tintero porque no hay cuentas claras por parte de  los gobiernos municipales.

Del Fondo de aportaciones para la seguridad pública FASP, ni qué decir, los estados están en una opacidad que justifica plenamente que, las finanzas en seguridad, son la caja chica del Gobierno estatal en turno, cualquier estado es ejemplo de ello.

En el caso de los Municipios que cuentan con el FORTASEG, vieron disminuidos sus recursos sustancialmente (basta ver el caso de Morelia, que pasó de tener una gran inversión a nivel federal para lo que hoy es el Nuevo Modelo Nacional de Policía, a lo que ahora no han podido gestionar las actuales autoridades). Pero recordemos que este tipo de programas se trabaja con base en cumplimiento de metas y de compromisos de capacitación y constante evaluación.

Los gobiernos municipales han visto este tipo de subsidios como la caja chica de sus finanzas. No hay una transparencia y, al parecer, a muchos municipios, ya que sea que manejen FORTAMUN o FORTASEG, poco les importa desarrollar seguridad para sus demarcaciones.

Muchas corporaciones están en el abandono total. Basta hacer un análisis de las condiciones laborales para saber la relevancia que tienen para los alcaldes el brindar seguridad a sus gobernados. Y si hablamos de capacitación, seguimos gritando en el desierto, no harán caso y a las pruebas nos remitimos.

  1. Consolidación del SJPA o retroceso a los linchamientos.

El papel y operatividad de las fiscalías.

Diariamente hay un linchamiento desde el púlpito presidencial, se viola el debido proceso por parte del propio gobierno federal al señalar e imputar a ciudadanos. Y eso hasta el fiscal le ha molestado porque, de esta forma, se viola el debido proceso, poniendo el ejemplo para todo el sistema, por cierto, de mala manera.

¿Qué nos hará pensar que bajo esta premisa le importa el SJPA a nuestro gobierno?

Y aquí es donde nos ligamos a las fiscalías, donde también amén de ser el cuello de botella del sistema, son el botín político de muchos gobiernos estatales por buscar la perpetuidad en el poder. La autonomía se queda en las leyes, operativamente también es complicado su actuar.

Pocos ministerios públicos, pocos policías de investigación (atendiendo que esta facultad, como lo hemos venido repitiendo desde este espacio, debe estar enclavada en las corporaciones).

Las fiscalías deben únicamente litigar y ganar los casos. Esa es su labor.

Pero las transiciones han sido más complicadas de lo que parece, sólo manitas de gato, nuevos emblemas o señalética, pero se sigue operando de la misma manera.  Es necesario observar de manera profunda los avances en todas las fiscalías del país. En nuestro caso doméstico, Michoacán, es pertinente buscar soluciones a todos los casos atorados.

  1. Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica.

La urgencia de este modelo es primariamente la capacitación del personal, la adecuación de infraestructura física y la adecuación de los reglamentos. Muy pocos municipios han dado el paso. Y sí, en efecto el modelo requiere de una inversión fuerte para dar el paso y, por supuesto, ningún municipio va a querer sacar de sus recursos autogenerados para dar el paso.

Recordemos que Morelia fue la panacea de este modelo, el ejemplo a seguir. Hoy en día, en plena decadencia por la inoperancia, ineficiencia y usos de policía antiguo, es la antítesis de lo que fue. Y no podemos echarle la culpa a la 4T de esto, de hecho, este modelo es de lo poco bueno que tiene este movimiento doctrinario religioso que gobierna este país. Bertha Alcalde, David Pérez Esparza y equipo, han conformado una dupla increíble para difundir y hacer este modelo lo más asequible para los municipios, el problema es que éstos quieran y le inviertan.

  1. El trato digno a las víctimas.

En el Sistema de Justicia Penal, una de sus bases o estamentos era el trato digno a las víctimas; nunca hubo una definición como tal por parte del gobierno, no hay en sí un trato adecuado y digno, cada estado interviene de acuerdo a los criterios de su respectiva Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, es decir, utilizan un criterio propio (cuando lo hay) y cuando no, pues se cae en un total abandono e incertidumbre.

Esto amén de que cada año las Comisiones de Atención Víctimas reciben menos dinero. En el año 2019 se les redujo un 19% y para el ejercicio 2020 sufrió otra reducción de 2% adicional.

¿En verdad el sistema está preocupado por las víctimas?

Finalizando.

Los retos no son nada sencillos, de hecho el panorama es horroroso. México sumido en esta crisis de violencia contra ciudadanos, contra policías que, hasta el momento en el que se redacta esta columna, ya van 11 policías asesinados y varias entidades sumidas en una ingobernabilidad mezclada con la complacencia o inoperancia de las autoridades locales, nos arroja un México Bárbaro como el texto de John Kenneth Turner.

Guardia Nacional sin rumbo, Ejército domado y cumpliendo funciones de albañiles, de envíos de dinero, Marina en labores de supervisión de marina mercante, policías estatales con bajos perfiles y en franca decadencia, municipios rehuyendo de sus obligaciones constitucionales y un presidente con un secretario de seguridad mentiroso.

Ese es el panorama, no el que desearíamos.

Esperanza de mejora no, y esto es una realidad cruda, pero es lo que tenemos y merecemos.

Muchos votaron por esto, es hora de quitarse la venda.

Recordemos, la política de seguridad no tiene colores, ni credos ni ideologías, únicamente requiere estrategia, rumbo, operatividad adecuada y líderes que sean ejemplo en sus corporaciones.

José Alberto Guerrero Baena

Alejandra Vanegas Rodríguez

Investigadores del Foro Latinoamericano de Antropología del Derecho.

http://www.flad-la.org

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