Martes, 17 Septiembre 2019 00:00

El elogio a la locura.

Por: José Alberto Guerrero Baena.

¿Viva la fraternidad universal?

Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos,

respondiendo el ataque con el ataque.

"Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan": 

Josep Goebbels, Ministro de propaganda Nazi.

Ha quedado claro que el sentimentalismo y los «sentimientos» que sí se pueden hacer tangibles, venden.

En esta etapa de la vida política de nuestro México mágico, se puede vender una «paz» de cristal con miles de muertos, pero mientras sea calmada con frases ramplonas que lleguen al pueblo, se puede obtener lo que se desea, incluso el poder y su perpetuidad.

Nerón, Hitler, Perón, Maduro, Krichner vendieron esas imágenes, Bolsonaro lo ha hecho y le ha dado resultado. Y han señalado culpables externos de sus propios hechos, basados en un escenario construido para tal efecto.

Hoy la Cuarta Transformación nos vende una paz casi evangélica. 

Como la que se plasma en muchos de esos folletos llamados «Atalaya», donde las ilustraciones llegan a nuestro inconsciente y nos remiten a escenarios que quisiéramos vivir, que anhelamos todos los mexicanos, pero por el momento imposibles de concretar.

O la «Pax Romana». Sí, esa que llevó a su máximo esplendor al Imperio Romano...

¿Utópico? Sí, ¿soñado? ¿Irreal? por supuesto.

No puede haber paz cuando hay un centralismo que pretende ahorcar a toda la federación para depender exclusivamente de la autoridad central.

Cuando hay una autoridad central que quitando presupuesto a los estados y municipios en materia de seguridad, viendo el contexto de emergencia en algunas entidades y utilizando a una Guardia Nacional que no tiene bien definidas sus funciones debido a que es un híbrido que dice pertenecer a una entidad y está enclavada en otro.

¿Hay fraternidad universal en el mexicano promedio?

Claro que no.

 

Y el presidente lo sabía y lo sabe en su interior. Pero su apuesta es esa, seguir con la clasificación y la descalificación que al pueblo mexicano tanto le gusta; nada es artificial, todo es prefabricado basado en modelos anteriores que está dando resultado. El resultado es excepcional que ante la altanería del presidente y sus dichos, la población no respeta las figuras de autoridad y está empoderada sin argumentos y con muchos rencores, todo claro, basado en un constructo de imagen y vendible a todas luces. Le llaman redencionismo.

Tenemos al ejército mexicano humillado, a una guardia nacional sin saber lo que es y revisando mochilas en el metro o tranzando y extorsionando a cortadores de aguacate en la salidas de Uruapan o cualquier pueblo de Michoacán, una Policía Federal que está cumpliendo con el papel del represor corrupto dentro del sistema y los estados y municipios sufriendo el castigo político de la federación, pero ante la comodidad de que les hagan el trabajo que constitucionalmente están obligados, optan por la humillación consentida.

¿Eso es fraternidad universal?

A lo mejor ponemos a consulta a mano alzada y quizás el pueblo diga que sí.

Porque es hasta ahora el ejemplo que se ha vendido y propagado.

Desde el Sistema Público de Radio y Televisión pasando por medios de comunicación rendidos ante la presión del poder, hasta el Goebbels Región que tenemos (Epigmenio Ibarra) que en su pase de lista virtual no incluye los muertos que van en este sexenio a causa de las nulas estrategias de seguridad. Posición muy cómoda por cierto.

Ahora con la Propuesta de Ley de Amnistía inauguramos el apartado de leyes sentimentales, donde al malo lo queremos hacer bueno y pobre como en las películas de Pedro Infante.

El sentimiento como una arma de legislar, de ordenar vidas y clasificar conductas venido desde las alturas del poder, dejando a un lado el análisis jurídico-argumentativo y los factores psicosociales y de análisis.

Es muy fácil vender ilusiones, palabras, imágenes donde el emperador es el centro de la atención, el foco del universo, la guía del camino que predica una doctrina basada en «logros» fácilmente rebatibles.

Nerón quemó Roma y persiguió cristianos, Hitler consumó los traspies de su administración eliminando judíos, Chávez y Maduro encarcelando adversarios sin un debido proceso.

¿Que sigue en tiempos de AMLO?

¿Defensoría del pueblo a modo?

¿Amnistía mal legislada?

¿Fuerzas de seguridad a modo particular?

¿Apoyos discresionales a cambio de voluntades?

¿Estados y municipios ahorcados ante las locuras del emperador?

¿Y los resultados apá?

Pero el discurso ha sido llegador, encantador, sublime, vendedor, sentimental.

Inspira, lo que sus adversarios no.

Pero recuerdo a un ranchero bravucón, de muy larga lengua y pocos resultados...

No recuerdo su nombre pero usaba botas...

Tenemos la peor crisis de seguridad de la historia, pero a uno de los más grandes vendedores de un concepto visual y vago.

AMLO me recuerda a las «Boys Bands» de los años noventas...

En especial a Milli Vannilli...

Averigüen ustedes por qué...

El autor es, Maestro en Antropología Social. 

Facebook: José Alberto Guerrero Baena / @BetoGuerrero38

 

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