Domingo, 25 Agosto 2019 00:00

El elogio a la locura.

Por: José Alberto Guerrero Bahena.

En defensa de la ciudadanía...

y de la Policía.

“Si no tenemos policías, jueces, abogados, fiscales, honestos, valerosos y eficientes;

si se rinden al crimen y a la corrupción,

están condenando al país a la ignominia más desesperante y atroz.” 

Javier Sicilia.

Es muy molesto que cada semana le estén tirando piedras a tu trabajo.

Molesto, irritante y a la vez conflictivo. No hay nada peor que iniciar la semana leyendo que no haces bien tu trabajo.

Me pongo en los zapatos de la Comisionada Julisa Suárez Bucio y del Presidente Municipal de Morelia, Raúl Morón y de verdad es algo que no le deseo a nadie. Pero no se esfuerzan en realizar un trabajo acorde al ciudadano que votó por ellos, donde la seguridad de todos los integrantes de la capital michoacana debía de estar asegurada por una estrategia acorde y no por ocurrencias o situaciones que dan pie a las mencionadas locuciones sobre los responsables de este trabajo.

La agresión a la ciudadana Mitzi Torres, periodista de CB Televisión Michoacán, desnudó por completo la vulnerabilidad del «proyecto» de seguridad, atención a víctimas, perspectiva de género y la estrategia de justicia cívica de este trienio cuatritransformado.

Un proyecto que han querido vender como suyo ( baste ver a la Comisionada en reuniones en CDMX o en Paris, en momentos de crisis de la corporación, presumiendo algo que tiene sus antecedentes en el periodo pasado y que sirvió como antecedente para el Modelo Nacional de Policía), donde únicamente le han dado toques de ineficacia, ineficiencia y falta de conocimientos en materia de seguridad.

Nada nuevo. En este espacio hemos venido denunciando, semana con semana en esta columna, los malos procederes de los mandos de una corporación que nació grande y que poco a poco la han venido degradando, desde la operatividad, hasta la estructura.

La falta de una atención oportuna a esta ciudadana en una situación complicada, donde estuvo en peligro su vida y con ello desvelar la poca empatía que hubo al momento de atenderla, ha desvelado una serie de inconsistencias que hace cuestionar y exigir una evaluación externa a la corporación.

No sólo para sus elementos ( que son los que pagan las decisiones incoherentes de sus mandos), si no para todos los mandos medios, personal de Juzgado Cívico e incluso para los «directores, oficialía mayor y Comisionada».

Aclaro, no es el primer caso de maltrato a ciudadanos, hay documentados varios asuntos donde los elementos se han excedido en sus actuaciones ( principalmente abusos físicos), principalmente en lugares de diversión, bares, cantinas, restaurantes y donde saben que quizás puede haber un «incentivo» económico ( mordida) para no ser llevados a barandilla o juez cívico.

Desgraciadamente no han procedido por la ineficacia de los Directores Jurídicos o en todo caso de Asuntos Internos. Personal por cierto de muy cuestionada trayectoria y que ahora han llevado esto a contaminar una corporación que contaba con personal destacado para poder llevar la política y disciplina interna de la corporación.

Hace unos días le tocó la de malas a Mitzi, quien como ser humano goza de todos derechos humanos que consagra nuestra Constitución. No es necesario que narremos los hechos, que son ya del dominio público, lo que cabe resaltar es que tenemos que denunciar claramente en manos de quién estamos.

La Policía no fue creada como un cuerpo represor de las libertades de los ciudadanos, sino como un cuerpo de humanos profesionales en el área para garantizar la paz y estabilidad de una determinada demarcación. En esta caso el municipio de Morelia, en ese afán que toda administración tiene al inicio de su gestión de borrar todo indicio del trabajo realizado por sus antecesores, ha demostrado que todo buen proyecto puede empeorarse, sólo con un poquito de ganas, de personal impresentable y de dudosa calidad laboral.

En tiempos donde desde la alta investidura del país se cuestiona y sataniza a los cuerpos de seguridad ciudadanos, para darle preferencia a los militares. El ciudadano de hoy, valga el «pueblo bueno», no distingue los niveles de gobierno que hay y generaliza el mal proceder de los policías y a su vez obliga a más que nunca debe ser muy cuidadoso el desempeño de los policías por varios motivos: 

  1. Porque es su trabajo y para eso recibieron una formación especializada.
  1. Porque en seguridad ya no hay nada que inventar ( por el momento), hay protocolos y legislación de todo tipo y en prácticamente cualquier espacio académico institucional o en sociedad civil existe acceso a legislación, manuales, cartillas de derechos.
  1. Porque hoy en día, con el uso de la tecnología, el ciudadano documenta todos estos procederes y queda en evidencia las actuaciones, donde pudiendo ser correcto o no el actuar del policía, el ciudadano ante el desconocimiento de las leyes, emite juicios, se convierte en fiscal, defensor, juez o ejecutor y sanciona con veredictos contundentes en redes. Todo queda documentado, por lo tanto la actuación tiene que ser íntegra, transparente.

Es por ello que hoy más que nunca debemos defender nuestros derechos como ciudadanos, evidenciar las malas actuaciones de los elementos que abusan de una manera indiscriminada de «ese poder» que les da el uniforme. Es preciso que no haya muestras de insensibilidad, de poco criterio, de falta de perspectiva de género y de empatía hacia una mujer. Pero ojo... esto puede ocurrir con cualquier ciudadano.

Pero en tiempos donde nada nos sorprende, también pongámonos un sólo día en la piel de un o una policía y tener que soportar desde las injusticias dentro de una corporación, donde el mando hasta los jefes directos se han subido a un tabique de egolatría combinado con ineficacia, ahora súmele las largas jornadas, la falta de un alimento en horas de trabajo, hasta el último escalón que sería el señalamiento por parte del ciudadano.

Si a esto le sumamos lo ineficaz y sin rumbo que ha sido el tránsito de la administración municipal, donde últimamente les hemos relatado todas las ocurrencias de esta administración.

Ellos y ellas los profesionales de la seguridad, también son ciudadanos y deben tener conciencia de que en algún momento tendrán que volver al mundo «civil». Y saber que todo su proceder y actuar los seguirá a donde quiera que vuelvan a trabajar.

En el caso de nosotros los ciudadanos, en particular los que han sido vejados por la autoridad, nuestra obligación es conocer todo el proceder y actuar de los agentes del orden , para actuar ante el abuso y denunciar de manera inconsistente. Porque si no lo hacemos bien, caemos en el vacío que ha persistido  a lo largo de los años, que es un vacío jurídico, procedimental, como usted guste llamarle. Tenemos que ponernos en el lugar de Mitzi y de otras víctimas de la autoridad.

También tenemos que ponernos en la piel de los agentes policiales. Lo ya relatado de su labor, sumado a los abusos actuales y ocurrencias del mando, donde desde el Presidente Municipal que no tiene ni maldita idea de lo que representa la seguridad, la Comisionada Julisa que ya hemos relatado su nulo actuar y fusil de proyectos, desde la opacidad de las finanzas y como extrañamente bajo el financiamiento federal, hasta la «planeación» de una estrategia que ha orillado a que baje el número de elementos.

Esos elementos, querido lector, son suficientes para que se evalúe y audite de manera externa esta corporación. Pero han optado por hacer una evaluación a modo para poder seguir los mismos que hasta ahora han jodido al elemento y al ciudadano.

Ni una víctima más de abuso, pero seamos parejos también, auditemos a nuestras autoridades.

 

El autor es, Maestro en Antropología Social. 

Facebook: José Alberto Guerrero Baena / @BetoGuerrero38

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