Lunes, 24 Junio 2019 00:00

El elogio a la locura.

Por: José Alberto Guerrero Baena.

Bienvenidos al mundo Fifí

Policías de México.

«Es que este tipo de policías estaban acostumbrados a estar

en el Holiday Inn y comer en bufet. Entonces, no,

aquí es otra condición” —por aquello de la cuarta transformación. 

Francisco Garduño

Nuevo Comisionado del INM.

Sin duda, el acto más honroso de gobierno en esta Cuarta Transformación -deformación-, sin duda han sido las renuncias de diversos funcionarios que no están de acuerdo con las ¿políticas? de este régimen que no tiene pies ni cabeza.

Pero hemos de resaltar una de estas renuncias en particular, la del Dr. Tonatiuh Guillén, quien hasta el 14 de junio fungió como Comisionado del Instituto Nacional de Migración, quien además de ser uno de los pocos funcionarios que vestían al nuevo gobierno, es un académico renombrado, quien sí contaba con la praxis, experiencia y autoridad para desempeñar el cargo el cual le habían conferido.

Pero ante los recortes presupuestales, el poco apoyo de la Secretaría de Gobernación y la nula convocatoria para integrar las comisiones que acatarían el mandato de Donald Trump (quien se iba a hacer cargo inicialmente de esta encomienda era el órgano penitenciario), prefirió renunciar, antes de caer en contradicciones políticas y enlodar su prestigio, como lo han hecho otros funcionarios de este régimen.

Congruencia sí, demasiada, más de la que merece este gobierno que de un día para otro cambia criterios y hasta justifica al nazismo.

Un trato poco ético y hasta humillante para quien con mucho trabajo hizo demasiado con muy pocos insumos y apoyos institucionales. Si esto lo vimos con un funcionario de primer nivel, que podíamos esperar del trato a nuestras fuerzas policiacas que han sido transferidas de la hoy extinta (en leyes y decretos, pero que en el imaginario de la gente sigue) Policía Federal, a la Guardia Nacional Civil pero que controla el Ejército Mexicano.

¿Porque tratar el tema del Dr. Guillén y relacionarlo con asuntos de policía?

Muy sencillo porque a petición o mandato de Donald Trump, el tan publicitado muro que enarbola su bandera de campaña de reelección presidencial, está conformado de mexicanos, siendo estos provenientes de la Policía Federal, la Marina y el Ejército.

Sí, la tan renombrada e imaginaria Guardia Nacional (imaginaria porque ninguno de sus elementos se asume como tal) es el muro que tanto nos negamos a pagar y que ahora lo tenemos incluso dentro del territorio nacional.

Y por el otro lado, la llegada a la titularidad del Instituto Nacional de Migración de Francisco Garduño Yáñez, quien fuera el encargado del Órgano desconcentrado de las cárceles y centro penitenciarios del Gobierno Federal, tampoco fue un atino por parte de la presidencia.

Una de las primeras medidas de apoyo al INM (cuestión que no sucedió con el Dr. Gullén) fue la transferencia de elementos de la Policía Federal para que laboren como agentes migratorios en las fronteras de nuestro país.

Parecer que el desprecio de la autoridad presidencial hacia la Policía Federal como institución se trasladó al personal que labora en lo que queda de la institución más prestigiosa de seguridad en nuestro país.

Las condiciones de trabajo para cualquier personal que trabaje dentro del ámbito de la seguridad, deben de ser las óptimas, alimentación adecuada, horarios que permitan un esparcimiento, material para realizar su labor y si están en comisión en otro estado del país que no sea el de origen de los elementos, contar con un espacio digno para el alojamiento y poder descansar de manera óptima las horas de franquicia.

Hoy en día, ser o haber sido Policía Federal, alcanzó la categoría de fifí.

Y pedir condiciones dignas para el desempeño de las labores es considerado hasta una afrenta para este nuevo funcionario, el cual no creo que duerma en los cuarteles militares, o ingiera sus alimentos en las estaciones migratorias o conviva con sus subordinados.

Palabras más palabras menos, es la denostación hecha por Francisco Garduño Yáñez el nuevo Comisionado del Instituto Nacional de Migración. El alcance de sus palabras es muy fuerte, etiqueta a todos los policías del país.

Quizás una persona que haya probado las mieles de la formación policial pudiera tener la autoridad moral para expresar tales palabras, pero viniendo de un funcionario que tampoco se ha caracterizado por dar resultados o ser eficaz en los puestos donde se ha desempeñado, (chapulín por cierto del PRI, PRD y ahora Morena) quedan cómo una más de las bravuconadas de una Cuarta Deformación que no explica sus planes de trabajo y sí en cambio nos muestra cada día lo endeble que es para justificar lo injustificable y para desdecirse de lo dicho.

Los profesionales de la seguridad en todos sus niveles (federal, estatal y municipal) merecen todos nuestros respetos y apoyo.  En el caso de los policías federales, que es el caso que ahora nos atañe, la gran mayoría son gente de honor y un valor probado en las acciones que han llevado y en las labores encomendadas.

Estos nuevos funcionarios de la Cuarta Deformación, lo único que los ha caracterizado, ha sido la constante de la destrucción de las instituciones que heredaron. Y no que eran perfectas, aclaro,  pero había mucho que mejorar y perfeccionar, porque la parte más ruda de consolidar una institución es darle razón de ser por medio de su arquitectura estructural y esa labor ya estaba hecha.

Hoy tenemos una Guardia Nacional que existe en la letra, que existe en brazaletes, pero que en identidad y pertenencia es un elefante blanco más. Y que no hace las labores para las cuales fué creada, que fue el abatir la criminalidad y la proximidad (no invento nada, viene consagrado en las leyes que le dan fundamento), pero sí hace el trabajo que encomendó el presidente de Estados Unidos.

Protejamos a nuestras policías, como instituciones y como personas.

Son el último reducto de construcción desde abajo de una estrategia y de un sistema de justicia que ha sido cuestionado, pero que es lo que tenemos y debemos reforzar.

Bienvenidos al mundo fifí, Policías Federales y de todo México, es un honor contar con su presencia. Porque en la realidad cotidiana, los únicos empleos Fifí son la presidencia de la república y el gabinete de primer orden.

Y de Garduño no podíamos esperar más, con la mirada complaciente y omisa del presidente detrás de sí.

El autor es, Maestro en Antropología Social. 

Facebook: José Alberto Guerrero Baena / @BetoGuerrero38

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