Lunes, 27 May 2019 00:00

El elogio a la locura

Por: José Alberto Guerrero Baena.

La Seguridad en México.

¿Responsabilidad de todos?

o sólo del gobierno.

Esta es una de las interrogantes que nos ha reunido constantemente a un grupo de ciudadanos, académicos y organizaciones de la sociedad civil. Ello debido a la amplia gama de inquietudes, interrogantes y propuestas que se tienen y las pocas respuestas efectivas de todos los niveles de gobierno.

Quizás es de las reuniones que más  incomoda al gobierno federal, porque siempre se les está invitando y nunca tienen la amabilidad de asistir a escuchar los posicionamientos o propuestas. Es preocupante porque ante la soberbia de quienes proponen que la seguridad con base a militarización disfrazada es la clave, vemos que el país se envuelve en llamas porque los diferentes frentes que se están abriendo en diversas ciudades o regiones.

Pero algo hay en claro: que la seguridad pública o ciudadana como ahora se ha dado en llamar por el enfoque que se maneja, ya no es sólo responsabilidad de gobierno. También nos toca a los ciudadanos de proveer de soluciones y de ejercer esa corresponsabilidad. Aunque a muchos no les agrade, porque parece que con la división que diariamente se hace de ciudadanos, parece una agresión hacer una observación o propuesta que sea ajena al gobierno federal.

Lo que si nos queda claro, es que la apuesta por una instancia militar como lo es la Guardia Nacional, no es la solución mágica a la violencia que diariamente consume al país. Todos los días estamos escuchando noticias sobre violencia en todos los estados de la federación y con ello la nula respuesta de las corporaciones tanto estatales como locales para solucionarlo.

Muchos municipios en esa soberbia de no querer aceptar su situación crítica, siguen soportando (y por supuesto arrastrando a sus ciudadanos) a una situación que sobrepasa los límites de la violencia y la delincuencia. El fín de semana pasado fue Uruapan, este fín de semana Zamora; siguen las desapariciones de mujeres en Morelia, los delitos del fueron común a la alza y no hay una preocupación por querer solucionar esto. Esto sólo es Michoacán, pero aplica a cualquier estado de la federación que usted invoque o se le venga a la mente. Esto nos demuestra la falta de voluntad política para aceptar que fueron sobrepasados (los municipios) y que necesitan ayuda.

Por otro lado, los estados de la federación se están relamiendo los bigotes (literalmente) para la llegada a sus demarcaciones de la Guadia Nacional. Nada más iluso y más triste. Donde queda el fortalecimiento de las policías estatales, los recursos invertidos y la supervisión a ese barril sin fondo (y a veces sin auditoría) que es la seguridad pública.

Tanto estados y municipios están rehuyendo su responsabilidad (constitucionalmente marcadas en el 115 y marcadas por el artículo 21). Y con ello la espera se hace larga y dolorosa para muchas localidades que están a la merced de la violencia. Sus corporaciones locales, son un desorden administrativo y operativo que han basado únicamente sus expectativas a los recursos que la federación les brinda (aún en este año con sus recortes).

Compras sin licitación o justificación, infladas, material de quinta calidad, armamento no acorde a la función policial, patrullas desechables, reclutamientos fuera de los lineamientos que marca la ley, organizaciones sin estructura funcional u operativa que con esto justifican plenamente al Gobierno Federal al querer tomar otro rumbo (lo cual no abordaremos porque ya lo hicimos la columna anterior).

Yo no creo que la intención de este gobierno sea dejar desprotegidos a esos estados y municipios que están rehuyendo sus facultades. Pero también es preciso pedir cuentas de los recursos financieros, materiales y humanos que están dentro de las mismas. También es preciso saber en calidad de qué están las diferentes carpetas de investigación iniciadas en las fiscalías (otro galimatías, el sistema de procuración de justicia).

Pero también sabemos que la nueva corporación no está siendo estructuralmente diseñada para la proximidad del ciudadano y atraer la confianza. El Ejército Mexicano también tiene sus oscuros. Y eso lo sabe el gobierno federal, pero parece que automáticamente olvidó muchas de sus eternas quejas para dar paso a una alianza que suena rara, como el agua y el aceite. No tiene la varita mágica para solucionar los problemas del estado mexicano.

Es una fuerza de contención que sólo servirá para «replegar» al enemigo. No hay estrategia, al parecer sigue siendo un barril sin fondo para los recursos, con leyes secundarias inadecuadas para la actuación que dejan en un vacío jurídico muy fuerte a los futuros guardias y a las policías.

Con este panorama tan oscuro en el país, ¿es preciso dejarle toda la responsabilidad al gobierno?

Este escribidor señala que no.

El gobierno (en todos sus niveles) necesita ciudadanos y ciudadanas que desde diferentes ámbitos este ejerciendo la observancia y la auditoria de las acciones.

Amén de las propuestas que desde la academia, la investigación, los colectivos de la sociedad civil, las víctimas (principalmente) estamos aportando, se necesita mucha crítica, pero fundamentada, sin colores y con un profundo conocimiento de las corporaciones y del sistema de seguridad pública.

Una crítica sectaria en materia de seguridad no sirve, porque desde el inicio jamás aportará, sólo descalifica y lo que menos necesita este país es eso...

El autor es, Maestro en Antropología Social. 

Facebook: José Alberto Guerrero Baena / @BetoGuerrero38

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